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LETRAS CENTENARIAS

Inspirado en la letras de Benjamín Araujo Mondragón referidas  a los centenarios de los nacimientos de Octavio Paz y Julio Cortazar, creo ese grupo par que se rinda homenaje a los mismos como así también a todos los literatos  Hispano Americanos  de los cuales se cumplan 100 años de su natalicio o fallecimiento. En este grupo se pueden publicar biografías, fotografías, anécdotas textos  y poemas destacados de los mismos,  así como  también, rendir nuestro  propio homenaje con un poema dedicado a esas figuras.

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La Señorita Cora

Análisis de “LA SEÑORITA CORA “, de Julio Cortázar. 

 

De acuerdo a la concepción de Ricardo Piglia, “un cuento siempre cuenta dos historias,(...) un relato visible esconde un relato secreto narrado de modo elíptico y fragmentario”. En el caso de “Señorita Cora”, el particular empleo de la alternancia de diferentes voces, nos introduce sin preámbulos en la compleja trama de relaciones que se da entre los personajes, y nos presenta a la vez, la situación de salud del adolescente.

 

Quedan así determinadas dos historias que son contadas como si fuesen una sola: la Historia l es la evidente, la de las vicisitudes de la relación entre Pablo y la joven enfermera.; mientras que la Historia 2, construída a partir de lo sobreentendido y de la alusión ,es la historia clínica, médica de Pablo, la que se va armando con los elementos residuales de la primera.

 

Es posible relacionar el desenlace del cuento con la teoría del iceberg, de Hemingway, que sostiene que lo dicho representa tan sólo una octava parte del total, el resto se mantiene debajo de la superficie. En el caso de “Señorita Cora”, la historia latente emerge con el agravamiento inesperado y la muerte del protagonista, en el final.

 

Ambas historias muestran un desarrollo opuesto, porque la relación afectiva que se da entre Pablo y la señorita Cora, en un principio, está caracterizada por la ambivalencia de este niño-adolescente, en su tránsito a la madurez sexual y por la actitud, también ambigua, de la joven enfermera, quien manifiesta en forma simultánea, sentimientos de rechazo-atracción y distancia-acercamiento hacia el adolescente. Este vínculo afectivo se invierte hacia el final, lo que se halla en estrecha relación con el deterioro de la salud de Pablo. A medida que tenemos indicios de que la sencilla operación de apéndice se complica, la actitud de la señorita Cora se modifica, se hace evidente su ternura ,y se involucra más con él. Pero, a su vez, será Pablo quien adquiera madurez, y tome mayor distancia.

 

El tema del pasaje o transición de la adolescencia a la madurez, cobra gran significación en el cuento, y está anunciado ya desde el epígrafe que cita versos de una canción popular inglesa :” The trees that grow so high “

 

El “chico” que debe crecer nos remite a este Pablo, demasiado joven todavía para la señorita Cora, pero quien hacia. el final del cuento adquiere una madurez insospechada : “ Pero si ya lo sé , doctor ,me van a operar de nuevo,(...) “.

 

 El crecimiento de este personaje se logra paulatinamente a partir de una constante interacción con la enfermera, tanto en su rol de enfermera como en el de joven y bonita mujer ; y se relaciona con esa otra historia, la médica, que se mantiene oculta pero que logra aflorar intercalada en los pensamientos y vivencias de los personajes : “Treinta y nueve era mucha fiebre realmente.”

 

Cortázar, fiel a su principio de lograr la adecuada intensidad y la tensión en la trama narrativa, recurre a diferentes procedimientos.

 

En el caso de la primera, consiste en ”(...)eliminar todas las ideas o situaciones intermedias (...) ” que no aludan esencialmente al tema. Mediante el empleo particular que hace del monólogo interno, polifónico, con alternancia de voces, se genera una especie de ágil diálogo interno, sin más elementos formales que los conectores: “ (...) voy a pedir que por las dudas le dejen otra a mano. Pero sí, claro que me abriga,(...)”

 

 

La focalización de estos múltiples narradores en primera persona, es interna. Esto permite que a partir de los pensamientos y expresiones de Pablo, Cora , la señora Morán, Marcial, el Dr. Suárez, podamos descifrar los hechos y conocer la percepción que cada personaje tiene de los otros y de sí mismo : “Y todo por esa mocosa enfermera, yo me pregunto (...) si lo hace por pura maldad .”

 

También el logro de la intensidad está dado por la posibilidad que tiene el lector de acceder directamente, sin intermediarios, a la subjetividad de cada personaje, de poder aprehender cada cambio sutil en su estado de ánimo : “ (...) me sentí de golpe como desamparada delante de ese chiquilín pretensioso.”.

 

En cuanto a la tensión interna de la trama narrativa, está lograda por la irrupción imprevista, sin aviso previo, de ciertas anticipaciones, indicios, que aunque no nos adviertan claramente sobre el desenlace del cuento, nos impiden “ sustraernos a su atmósfera: “ Mire señor Morán, quiero ser franco con usted, el cuadro no es nada sencillo.”

 

 

 

 

La trama transcurre de este cuento transcurre en la clínica donde han intervenido qui­rúrgicamente a Pablito, adolescente de 15 años, hijo consentido de una madre sobreprotectora. El muchacho experimenta por primera vez el enamoramiento, sintiéndose atraído por su enfer­mera Cora: joven de 19 años que lleva una vida inmoral.

 

Al principio, la enfermera no da importancia a la actitud del muchacho y hiere de continuo sus sentimientos; finalmente se siente halagada e intenta a su vez conquistar a Pablito, pero ahora éste —despechado— la rechaza.

 

Ese es el argumento: el despertar tímido y vergonzoso del amor de un adolescente por una mujer un poco mayor que él.

 

La nota más desagradable del cuento la da el trato que tiene Cora con uno de los médicos de la clínica.

 

“La isla a mediodía”

 

El argumento de este cuento es muy antiguo: el hombre que huye de la sociedad y de sus complicaciones, para refugiarse en la vida tranquila y recogida de la naturaleza.

 

Marini, aeromozo de un vuelo regular de Roma a Teherán, al pasar por las islas del mar Egeo, se fija durante varios viajes en una de ellas a la que desea poder ir un día; y lo logra al fin. A las pocas horas de estar gozando de la isla, oye el ruido de un avión, no quiere verlo, pero cuando, vencido por la curiosidad, lo mira, se da cuenta de que está cayendo al mar a pocos me­tros de donde está él. Se lanza al agua y al acercarse al lugar donde cayó, sólo encuentra un agonizante: lo lleva, pero muere antes de llegar a la playa.

 

El protagonista tiene un fuerte deseo de evasión de la vida complicada y rutinaria: “...no miraría el avión, no se dejaría contaminar por lo peor de sí mismo que una vez iba a pasar so­bre la isla”. Su vida anterior no es un modelo, no hay valores en ella. Amores efímeros, con compañeras de trabajo y amigas de diversas ciudades que visita. Una de ellas iba a tener un hijo de él, pero la muchacha había decidido quitar la vida a la cria­tura y Marini le ayuda a lograrlo.

 

Su trabajo le fastidia; tiene que sonreír forzadamente, y en cuanto puede se evade de él para refugiarse en su sueño. “Todo tenía tan poco valor a mediodía...”, que es cuando pasaba por encima de la isla. Su vida y su trabajo: “...todo un poco borroso, amablemente fácil y cordial... y en el vuelo también borroso y estúpido hasta la hora de inclinarse sobre la ventanilla...”

 

Hay dos frases que podrían resumir el mensaje. El primer contacto con la isla tan deseada es: “... el cadáver de ojos abier­tos...”; y la otra frase es: “Todo estaba falseado en la visión inútil y recurrente”. A la evasión de la realidad buscando la felicidad sucede otra realidad más dura, la muerte; parece con­cluirse que el sueño de felicidad es inútil.

 

Aunque no hay escenas morbosas, el aborto se presenta como un hecho, sin condenarlo.

 

Julio, Julito, el gran crónopio; el maestro, el genio del cuento y el relato breve. Argentino, latinoamericano soñador e inspirador de estas letras que a través de sus cuentos: Final del Juego, historias de Crónopios y de famas, Bestiano, Las armas secretas entre otras, han revolucionado el ámbito cultural Hispanoamericano, integrándose al Realismo mágico, al tan llamado y famoso realismo mágico, otro. Otro no. Sino el autor el amigo, el conspirador de las palabras, el confidente de todos sus lectoras, el que falleció en París; ciudad como dice Gabo van los escritores suramericanos a escribir o ciudad como dice Heminguey van los buenos norteamericanos a morir.

 

La Señorita Cora a parte de ser un cuento desarrollado en un medio hostil y frío como lo es un hospital donde se empeñan en tratar la dolencia y no al paciente, llevando a sus usuarios a un camino sin retorno: enfermedad tras enfermedad, vacío tras vacío, trastocado en el pensamiento por la muerte y el desamparo, es también un cuento experimental ya que transgréde el paradigma de las historias contadas desde la perspectiva de un solo narrador, aquí cada personaje interviene en la historia, en el relato, construyendo su propio discurso narrativo; como lo mostraremos a continuación:

 

“No entiendo por qué no me dejan pasar la noche en la clínica” Narrador Madre.

 

“…Mamá cree que soy un chico y me hace hacer cada papelón” Narrador Pablo.

 

“El nene de mamá ya no esta tan garifo como ayer” Narración de Cora.

 

“Nunca entendí mucho a Cora” Narrador Marcial.

 

“Usted quédese, señor Moran” Narrador Médico Suárez.

Siendo la narración el hecho de narrar en sí mismo, es decir, el acto o enunciación narrativa que produce el relato tal como lo expresa Genette.

 

Todo este análisis de cierto modo estructural es solo para explicar la congruente multivocidad narrativa presente en el cuento, queriendo representar tal vez esa gran variedad cultural de América Latina, haciendo un llamado de atención a cada lector, a cada habitante de esta región transparente y mágica para que asume o desempeñe de manera incipiente su rol o papel en ese engranaje pluralista que se llama Sociedad, demostrando una vez más que el escritor reacciona ante el sistema de creencias, inquietudes, valores, etc., de la sociedad de su tiempo aceptándolos o rechazándolos. Y a la inversa, el escritor la plantea a la sociedad problemas y soluciones, unos comportamientos e ideales, que esta no había concebido; como lo afirma María Angeles Maeso en los temores de los poetas.

 

En la Señorita Cora también se ponen en juego a la conciencia y lo que acontece ella con el tiempo; los remordimientos los cuales marcan la relación entre las fantasías y realidades adolescentes representados en Pablo y el menosprecio representado en Cora: en un principio la enfermera es distante y frígida, pero al final es más amable y familiar, quizás por la nueva operación de Pablo y el estado tan lamentable en que lo veía: pálido, triste, vomitado; entonces incito en ella ese lado benévolo y alegre de ayudar a alguien que verdaderamente lo necesita o por el temor de que Pablo dijera algo sobre su amorío con Marcial, el anestesiólogo. Se puede ver claramente las actitudes y sentimentalismo que provocan cuando somos intimidados por personas ajenas al diario vivir, afectando nuestra cotidianidad y nuestra intimidad; sobreentendiendo además los pedestales jerárquicos en que transcurre la historia y la realidad: usted me llama así porque yo mandó, usted hace esto porque yo tengo el poder y cuando se rompen esos cánones tradicionales; el mundo artificial de las clase sociales se confunden y derrumba, volviéndose a reconstruir formando un circulo vicioso inacabable. No hay salida.

 

Sería mejor, como dice Pablo quedarse dormido, porque dormido no siento dolor, tristeza, incertidumbre, rabia, soledad y por consiguiente evado la realidad, los problemas, pero a ese punto es al que quiere llegar el autor, que despertamos del lánguido sueño y nos enfrentamos a los miedos y dudas que alberga la conciencia y de una vez y por todas nos comprometamos con nosotros mismos y con nuestros hermanos a sobrellevar la carga que impone la sociedad.

 

 Liliana Savoia

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