No tengo pueblo

 

 

Desde pequeño en el colegio oí a todos los niños hablar de sus pueblos, a los que se iban a pasar el fin de semana; a los que se iban a pasar las vacaciones; a los que se iban con sus padre siempre que podían para ver a sus abuelos, los cuales los estaban esperando con los brazos abiertos para colmarlos de besos y bendiciones… pero yo… yo no tenía pueblo.

Mis padres fueron emigrantes del interior de España desplazándose desde el interior hasta la costa con la esperanza de conseguir una vida mejor para ellos y para sus hijos, y verdaderamente así fue, pero esto hizo que sus lugares de nacimiento, donde aún les quedaban familiares, quedara muy lejos de su residencia actual, y además, como el dinero no llegaba para poder alquilar una casita en un pueblo donde ir a veranear, pues apenas podían seguir «malviviendo» y criando a sus hijos, nosotros, el fruto de su amor, nos quedamos sin pueblo al que poder ir y sin abuelos que nos colmaran de besos y bendiciones.

Con el paso de los años, por muy diversos motivos, mis amigos fueron dejando de ir a sus pueblos, y comenzaron a pasar los fines de semana y las vacaciones en la ciudad donde yo había pasado todos los días de mi vida. Entonces comencé a hablar con ellos de sus estancias en sus pueblos y de porqué ya no volvían, y la mayoría me dijeron que para ellos no fueron grandes momentos los que pasaron por aquellos lares, pues estaban lejos de sus amigos, en un entorno que no conocían y que, en cierta manera, les era ajeno al no conocer a nadie; incluso alguno llegó a contarme que nunca le gustó ir a su pueblo.

En ese momento, no me sentí mejor al oír esas historias desesperadas, pero entendí que las mejores vacaciones, que los mejores momentos, son los que pasas con tu gente, con tu familia, con tus amigos… sea donde sea.

Son cosas que se van aprendiendo al ir haciéndote mayor, pero cuando era niño, debo volver a decir que yo, no tenía pueblo.

 

 

Juan Benito Rodríguez Manzanares

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Respuestas a esta discusión

Gracias por esta bella Mención de Honor.

Un placer leerlo maestro.

Espectacular relato, muy emotivo.

Muy amable querida amiga mía.

Hermoso relato, maestro.  Abrazo enorme.

Muchas gracias amiga mía.

Gracias amiga María por todo.

Un fuerte abracico.

Precioso relato, Juan Benito. 

¡Cuánta verdad en este texto, 

ha sido un placer la lectura!

Muchas gracias amiga mía. Un muy muy muy fuerte abracico.

Un relato de mucha verdad y a la vez contiene mucho sentimiento.
Saludos cordiales, poeta
Teodora

Muchas gracias querida amiga Teodora.

Muy interesante relato.  

Lo felicito, Juan Benito.

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Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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