Usted es mi fiscal.
El que acumula pruebas
y espolea al jurado
para que al dar la pena
no tiemblen sus cabezas.
Usted es mi fiscal
y no comprende,
No puede entender
por qué razones
mi mano fue puño, arma,
y doblegó una vida
con odio y emociones.
Yo estaba como siempre
mirando mis miserias.
Culpándome los brazos
que ahondaban en la inercia.
Una inercia de angustia,
de gestos sin trabajo,
de zapatos rotos
de estómago famélico
y cansancios de tiempo.
Casi sin darme cuenta
se estiraron los dedos
abiertos como herida
de una triste mano izquierda,
y me llovió del aire
la crueldad de la moneda,
y me mojé de rabia
al ver que la cosecha
era de un transeúnte
magnánimo en su ofrenda.
Entonces, recordé al hombre
que tenía dormido.
Al hombre con amigos
dispersos de sus riendas.
Al hombre con parientes
que entornaron sus puertas.
Al hombre con orgullo
que nunca pidió tregua,
pero al que todos vieron
rodar con sus problemas.
Y la mano, cobarde pordiosera,
se crispó por pedir,
se humilló por rogar
que un extraño le diera
el bocado de pan
para sus hijos,
en el vuelo fugaz
de una moneda.
Usted, señor fiscal, no entiende.
No comprende la furia poseyendo,
abarcando el ámbito del pecho,
odiando, al sentir que otros sabían
pero igual me dejaban de costado
obligándome a un final de pordiosero.
No importa que usted no me entienda.
Yo maté, si, y homicida me contemplo,
mas no asesiné a un dadivoso.
Yo maté al gesto de limosna
que vuelve orgulloso a quien entrega
para que otro reverencie con lisonjas.
Si cada ser acuciado por la suerte
tuviera hermanos comedidos,
no habría limosneros ni ofertantes
ni sería yo, señor fiscal... un asesino.
Ricardo Alvarez Morel
Comentario
Mi princesa incaica, la limosna debe agradecerse desde ya, pero cuando eres empujado a ser pordiosero por las malas políticas de tu país ¿no es lógico que exista una rabia? Si poses dos brazos y ganas de ganarte el sustento, y ello no se puede realizar porque te está vedado el mercado laboral, ¿se puede ser agradecido o estar tentado a expresar odio ya sea ante el gesto o ante si mismo? Cuando la corrupción y la inmoralidad de los gobernantes llevan a un ser a un estado de indigencia, la degradación como ser humano es total. De ello se desprende que cometa un delito o comenta un suicidio. Te repito, vivo en un país con abundancia de corrupción, obscenidad en los sueldos de los funcionarios y una gran masa de población cargada de carencias. A ello debo agregar que el poder judicial de mi patria es paupérrimo y lo digo así por ser generoso. Acá te dan planes en lugar de trabajo y ello constituye en seguir sembrando almácigos de pobres, y esos planes son como la limosna que el personaje del poema masacra, ya que quienes reparten esas "asistencias", son quienes las realizan para seguir teniendo rehenes dentro de la miseria, y no lo hacen de generosos, sino que lo hacen por beneficios políticos. Visto de esta manera puedes encontrar donde se anida la soberbia.
Bueno por un lado mi comentario se inicia con un "es muy posible amigo" no es tajante.
Y ciertamente me doy cuenta que es a la limosna, pero todo aquel que lo da, porque el miserable no te da ni el saludo, lo hace con buena intención. Si quien lo da es con buena intención en ¿dónde podría estar la punta del arista? Acaso en el fiscal?
Lo que yo pienso, es que te den lo que te den, sea limosna, lo que fuere, se debe ser agradecido.
Y a propósito de limosna, hasta su significado dice con que intención se da. ¿Qué es limosna? Dádiva caritativa...
Si fuera como dices, entonces empecemos por cambiar el término. Que el indigente lo tome como un desplante, como una jactancia; bueno ya debe estar afectándose del cerebro, lo cual sí fuera mucho más aceptable, que ver una actitud misericordiosa como un hecho despectivo o de soberbia.
Mi querida María Beatriz, la mendicidad tiene distintas aristas para ser mirada. Cristianamente se dice que debemos ayudar al prójimo, pero a su vez ponemos restricciones a esa entrega y juzgamos al necesitado. Este poema tiene la intención de mostrar metafóricamente la desigualdad que impera en este planeta. No puedes pensar que justifico un crimen, porque eso sería una aberración de mi parte, pero de igual manera que tu resaltas la estrofa final, dejas de lado cuando expresa: Mas no asesiné a un dadivoso. Yo maté al gesto de limosna. En esa frase se esconde el real sentido del poema que está redactado con un tinte social y que a su vez muestra la falta de una regulación legal sobre estos pobres seres que se encuentran en la tierra. En mi país, tenemos un 50 por ciento de pobres y un 10 por ciento de indigentes que van en aumento por las desquiciadas políticas que se ejecutan. Acá si tienes más de 40 años y pierdes tu trabajo, puedes olvidarte de conseguir uno nuevo dentro del mercado formal. Como dije en el inicio, este tema posee distintas aristas para ser mirado, y en este caso prefiero la positiva a la negativa. En cuanto a la vanidad de los que dan sus monedas, muchas veces está en su interior al pensar que hicieron el esfuerzo de una obra de bien, cuando ello debería ser algo normal en un alma sensible. Besos desde Argentina.
Si cada ser acuciado por la suerte
tuviera hermanos comedidos,
no habría limosneros ni ofertantes
ni sería yo, señor fiscal... un asesino.
Es muy posible mi querido amigo, "si tuviera hermanos comedidos" Mas hay tantos indigentes que se han echado al abandono y han lastimado tanto a su familia, que ya la familia no quiere saber nada de ellos. Y así quisieran, el indigente, se acostumbró a vivir esa vida lastimosa, a vivir de la caridad, que no quiere volver al seno familiar.
Para llegar a ser un pordiosero, es que ha perdido todo aprecio, toda dignidad, todo respeto, todo amor a su propia vida. Poco le importará si lo ofenden o no; con tal de recibir una moneda para sus vicios, porque no es la limosna, para levantarse y cambiar su sistema de vida...
Y va a tener orgullo todavía? Si acaso quedara un resquicio, que se corte él la mano, no que mate a quien le está dando de misericordia una moneda pensando que puede ser para un pan.
Quien ayude, no creo que se ufane por unas cuántas monedas, sería ridículo llenarse de jactancia, vanidad por una nimiedad.
Entonces ¿no debiéramos dar limosnas, ni ayudar al necesitado porque corremos el riesgo de ser asesinados? Nada justifica un crimen!
Un abrazo
Agregado por Nilo 0 Comentarios 1 Me gusta
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