Homenaje a Cacho Castaña

tras su partida a la eternidad.

 

Sos un cacho de tango,

porteño hasta los huesos.

 

Un silencio pesado va invadiendo

el viejo bar La Humedad

en la esquina más bohemia

de Buenos Aires

-esa ciudad… la mina más fiel

del morocho atorrante-.

 

En ese local,

ubicado en el cruce de callecitas

donde un farol entrega su luz mortecina

y la bruma se hace densa,

entre café y café

un tango traspasa el alma.

 

Una pareja infructuosamente

trata de hilvanar unos pasos

de un tango bien canyengue.

Inútil es contonearse,

cuando la tristeza aprieta

y congela el movimiento.

 

Los cristales lloran tu ausencia helada

afuera la lluvia cae lenta sobre la ciudad,

todo el paisaje es un llanto infinito.

Alguien arranca un lamento

tanguero a un bandoneón

y los viejos amigos

se miran consternados

mientras se les pianta un lagrimón.

 

Delia Checa – D. A. R.

Mendoza, Argentina - 2019

 

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Un placer leer tus líneas a ese maravilloso ser que es la madre. Bendiciones.

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