Señor, mi amor Eterno:

Era el atardecer, cuando el sol devora el horizonte y tiñe el cielo de anaranjado feroz, intenso, perturbador. Orábamos. Estábamos terminando la Convivencia con Dios Amor y en Entre Ríos, esa tierra de amigos, mateadas, largas charlas a la luz de la luna y poemas, recordando a Juanele, (Juan L. Ortiz) ese poeta maravilloso que largaba sus remos a la deriva y con pasión devoradora se bebía el Universo, entre el Paraná y el Uruguay, intensos ríos que confluyen para recalar en el Río de la Plata.

Habían pasado ya seis días y seis noches de enseñanzas, meditaciones, contemplaciones actuadas, rezos, testimonios, misas, almuerzos, meriendas, comidas rodeadas de anécdotas de tu vida, Jesús. Y entonces, todo se paralizó. Una luz de Cielo recorrió mis entrañas. Ese rosado de mis rosas brotó de la copa del Altar. Un agua apasionada regó lo más profundo mi femineidad. Y mi lujuria se transformó en vino que deleita, en cielo, en aroma de mar, en gaviotas de alas movedizas que pre anuncian el Gozo Eterno, en rojo de Amor. Y llegaste a mí, te presentaste porque ya estabas desde siempre queriendo más y más de mí, apretando mis días con el Éxtasis de tu Palabra. Ahora eras el Amor Eterno, el Amor-por-Siempre. El Amor que alarga la Vida en tu Vida, Señor, mi Dueño, mi Salvador. Dulce duende, salobre sabor en mi boca al beber la Copa de tu Sangre Viva, al comer con avidez tu Cuerpo hecho de harina blanca de ese trigo que en mi tierra argentina abunda para darle al mundo tu Cierta Verdad.

Jesús, me has llevado al Padre. Lo percibí esa tarde que quería perdurar. Mis ojos te buscaban en el blanco lienzo del Altar, en las estrellas que asomaban por las ventanas, en esa casa de piedra caliza hecha para nosotros tus hijos, que vamos a adorarte y por las noches frías, prendemos el hogar con la leña del quebracho entrerriano. Las manos unidas en Vos, un laurel dorado que emana su fragancia, la virilidad del Universo de tu Creación, todo cabía en esas manos unidas, en esa tarde-noche, porque yo sentía las tuyas. Y el titilar de las brasas que en el asador, esperaban la cena del Cordero y se escapaban al Cielo. Sé hoy lo que es el Amor, un goce celestial inunda mi cara, mi boca, mis cabellos. Estamos unidos por siempre y para siempre. Me diste el don del verso, pero hoy te perduro en esta carta de Amor. Como testimonio de tu Presencia Viva en este mundo que transito. Como lágrima de alegría por recordarte en mi piel, en mi alma, en mi carne , en mi todo, con la seguridad de que siempre estaremos juntos, Dios Mío, Señor Mío, con la pureza inusitada de mi Amor, rosa blanca que me acaricia.

Vilma Lilia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Respuestas a esta discusión

Hermosa y valiosa carta a Nuestro Señor.

Contiene ideas muy significativas.

Gracias por participar.

¡Oh Vilma amiga,   qué belleza de letras!!  Y como dice Milagritos  "¡Belleza de letras!"

   "Y entonces, todo se paralizó. Una luz de Cielo recorrió mis entrañas. Ese rosado de mis rosas brotó de la copa del Altar. Un agua apasionada regó lo más profundo mi femineidad. Y mi lujuria se transformó en vino que deleita, en cielo, en aroma de mar, en gaviotas de alas movedizas que pre anuncian el Gozo Eterno, en rojo de Amor. Y llegaste a mí, te presentaste porque ya estabas desde siempre queriendo más y más de mí, apretando mis días con el Éxtasis de tu Palabra"

Precioso reina, pocas veces tengo el placer de disfrutar de la excelencia de tus letras, no se por qué  no QUIERES escribir,  tu palabra es MAGICA,  acerca distancias,  acorta el tiempo y lo más importante que CUANDO ESCRIBES, PARECIERA QUE NOS ESTUVIERAMOS  VIENDO!!  ¿Me estás ignorando o yo solo YO estoy viéndote,  extrañándote, recordándote?

¡Reclamo, claro que RECLAMO!    Sino me quieres, si acaso ya te olvidaste de mi,  sino te importo...   YO SABRE ENTENDERLO!

Pero yo si te quiero y recuerdo!!   

Gracias

Que bella demostración de tu amor y tu fe. Me encantó. 

Sublime entrega en bellas letras del alma.

Gracias por este excelso regalo que nos toca el corazón.

El Señor es mi pastor, nada me falta...

Es un hermoso Testimonio de tu gran fe

en el Divino Hacedor del Universo.

Qué espiritual vivencia ilumina tu ser y tu vida

con esa luz radiante que solo se encuentra

cuando uno camina junto al Señor.

Me encantó mucho leer tu mensaje celestial.

GRACIAS poeta Vilma Lilia.

Una carta con la expresión "amor a Dios", interesante y amena. Gracias por compartir.Ahikza

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Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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