TÍO HIGINIO, DEL LIBRO, LA HIJA DE UN FEMICIDA

TIO HIGINIO.

 

El mas bravo de los tres en todo sentido, mi Madre y mi tío Esteban eran parecidos en la manera de hablar, vestirse, de caminar, de gesticular, Higinio era todo lo contrario, le daba lo mismo andar mal o bien vestido, él estaba casado,  a su Señora le decían Coca, hija de la Abuela Conce, tenían dos hijos varones, Carlitos y Alberto, cuando fallece mi madre, ellos se quedaron con mi hermana María Teresa, “TERE”, o Marité, lo conocí o mejor dicho conocí sus miserias más que nadie.

La casa de mis Tíos; todas las casas estaban bordeando el río Colorado, cruzando la calle era todo cerros bastante alto, del cual bajaban todo tipo de alimañas, a pesar de allí al principio en la casa del Tío estaba algo mejor, solo algo, pues el día que mi abuela me echó de su casa y que me llevara a vivir con él, creí que me tratarían mejor, pero no, ya que me prohibieron seguir estudiando, debía dejar el colegio secundario o sea que todos los días mi hermana solamente iba al colegio de la Adela, pues todavía iba a primaria, yo la despedía a mi hermanita con tristeza, debido a que me sentía truncada al no poder continuar estudiando, claro.. yo en secundaria, pero en el Pueblo de Río Colorado ya que en La Adela solo había Primaria, me gustaba tanto estudiar…pero, por temor a que intentara escaparme, no me permitían continuar con los estudios, y debía quedarme con la tía Coca ayudando a mi Tía, en los distintos quehaceres de la casa. En el mismo terreno el cuál era bastante grande, en él estaba la casa de la Madre de la esposa de mi Tío, Abuela Conce le decían, una mujer re buena, yo estaba mucho con ella, la casa de la Abuela Conce también estaba más aún a la orilla del río, solíamos ponernos a pescar y me pedía que le cantara, le hacía bien, que le gustaba, ella casi siempre quería que me quedara a comer con ella, pero….. como ya me había querido escapar, me vigilaban de cerca y la negativa era recurrente.

Una tarde mis Tíos me dicen que van a ir a Rio Colorado, que me cambiara que debía acompañarlos (supongo por temor a que me fuera o me escapara) por lo tanto fuimos en su camioneta y mi Tío paró en un lugar, cuando entrabamos vi una chapa en la pared que decía “Escribanía “le pregunto a la tía que era eso, y me contestó: un lugar donde se firman papeles, ups, me dije, ¿con que me vendrán ahora?

Ocurrió que habían cuando entramos, dos señores, bien vestidos, la piel se me erizó, ( lo primero que se me cruzó por la mente… a donde me llevarían ?) se abre la puerta de una oficina y nos dicen ; pueden pasar, entraron primero los hombre y luego mis Tíos, yo quise entrar y me dijo mi Tía, vos te quedas aquí, parada, ( lentamente arrastrando mis pies para que no me escucharan, ya estaba al lado de la puerta ) quería escuchar que es lo que se me venía encima, cuando escucho que nombran a los viñedos, respiré, al menos no me llevarían a ninguna parte,  mi Tío que hablaba fuerte estaban discutiendo el precio si por un viñedo o por los dos, mientras yo pensaba… están vendiendo lo que era de mi Mamá, que bronca y dolor sentí en ese momentos que aún nace de mi interior ese sentimiento! Pasó un rato y por lo que noté,(porque ya no hablaban tan alto), llegaron a un acuerdo no sé el valor ni como era el trato,(eso no lo recuerdo) debieron haber firmado y salieron contentos de la oficina y cuando sale mi Tío le dije: Tío, sos una porquería, estas vendiendo lo que es de mi Mamá que está muerta, mi Tío quedó duro, perplejo, jamás se imaginaría que le saldría con esa recriminación, estaban los compradores delante, y sin decirme nada, acto seguido llegó una cachetada que me dio con esa manota, me dejó mi cara estampada en la pared. No recuerdo como salió de esa situación, lo que sí, yo maldecía a mi Padre porque ahí debía estar mi Mamá y gracias a él no podía estar, me dolía mas eso que la cachetada que me dio mi tío. Luego de 65 años me hice de papeles, cartas, donde le preguntaban desde un Estudio Jurídico si quería vender, son 3 las cartas que tengo y otras cartas más a que se decidiera pues los compradores querían realizar la operación, mas la urgencia de mi Tío Higinio Larrañaga. Tengo esos documentos que me avalan para el que los requiera.

El tema no terminó ahí, en el viaje de regreso a la casa de mi Tío, el ambiente se cortaba con un hilo, nadie hablaba, solo el refunfuño entre dientes de mi Tío  al fin llegamos y yo corrí a la casa de la Abuela Conce, a contarle que habían vendido lo que era de mi Mamá y me puse a llorar, la abuela Conce creo no alcanzó a decirme nada ya que yo lloraba y la Abuela no me podía calmar, cuando escuchamos que la Tía Coca me llama, y me dicen que tenían que hablar conmigo, y si, hablaron, me dijeron; tienes dos opciones, o casarte o un orfanatorio, elegí cual quieres o te casas con algún hombre del cual yo me voy a encargar de buscarlo, ya tengo un señor que tiene chacra y que   estarías bien, y acotó: mañana voy a ir a verlo y a preguntarle a ver si se puede arreglar este matrimonio o te meto en un orfanatorio, esto que has hecho hoy en la Escribanía no hay manera de arreglarlo, yo le contesté; el que Tío? ¿Acaso es por lo que te he dicho?  ¿por lo que le hiciste a mi Madre?, ¡A tu hermana!  ufff para que!!!! Mas que urgente su manota de nuevo en mi rostro, la recuerdo tanto… mi cara giró por segunda vez y el mismo día hacia la izquierda, dio media vuelta, dio dos o tres pasos y giró sobre sus talones y mirándome con los ojos resaltones que tenía y esa piel blanca color rosado casi roja, su rostro era la de un buldog embravecido diciéndome;  desde ahora no vamos a poder vivir tranquilos, a lo que yo le contesté, ni una cosa ni la otra, yo me quiero ir a Bahía Blanca, con mi familia, a lo que ellos me dijeron; vos te olvidas que sos la hija de un asesino y nadie te quiere por eso? ¡Otro puñal más! A lo que yo le contesté reiterándole: vos te quieres deshacer de mí porque vendiste lo que era de mi Mamá, ese es el motivo, no me dejas ni estudiar, él me contestó, de nuevo ese rostro rojo, te casas y se acabó, eso…. seguido de otra cachetada, la tercera. Y en el mismo lugar, ya el cuello mío hiso un sonido, y dentro de mí, pensé, ahora sí que ni bien pueda me voy de aquí, si no me puedo ir, me mato, la primera vez que se lo decía a ellos, y realmente era mi pensamiento.

En una de esas tardes aparece un señor delgado alto que escucho lo reciben con gran alegría, era el hermano de la Tía, o sea la mujer de mi Tío, me presentan Adalberto, gran personaje, se queda unos cuantos días, a lo que mis Tíos me tratan algo mejor y ni por asomo tocan el tema de lo que había sucedido conmigo, este Adalberto me trata bién hablábamos mucho con la Abuela Conce y él, un día él estaba pescando a la orilla del río y yo me le acerco, fue cuando él me pregunta que era lo que pasaba, que nadie le había dicho nada pero que sentía un ambiente algo tenso conmigo, fue cuando le conté lo que había hecho mi Tío, quedó estupefacto, le pregunté si en realidad si mi Mamá no estaba como era que el hermano podía vender y firmar por mi Madre? (ahora que soy bastante mayorcita y que recuperé esas notas y cartas con sellos y firmas,” evidente mi Madre no quería vender esos viñedos”, supongo, pues eso no lo recuerdo, pero, debo haber escuchado algo sobre el tema, de otra forma no sabría que debía hacerle frente a mi Tío por los viñedos) a lo que él, Adalberto se desentendió diciéndome que de leyes no sabía nada, yo le contesto que solo tenía que pensarlo, es mas, hay que razonar, si una persona no está, como es que va a firmar? Como noté que no se quería meter en el tema, y que trataba de desviar hacia otro tema que nada que ver, le comento lógicamente que su cuñado me obligaría a casarme, le pregunté y eso era  lógico y justo, pero que antes me mataría, le dije: sea como fuere me iba a escapar de ahí, por lo que me recomendó que no lo hiciera, que aún era muy pequeña de edad por más que tuviese una mente que era de una persona adulta, pero con mi edad ni con mi cuerpito no debía hacerlo pues tendría problemas con la policía, yo le pedí que nada dijera a mis Tíos, pero que yo lo haría, que se quedara tranquilo, que lo lograría esta vez, él no le dijo nada a mis Tíos, Adalberto  se va y a los pocos días aparece un señor que tenía un acento algo raro, morochito de bigotes, cabello bien renegrido, debería tener unos 40 años, yo estaba con Abuela Conce y me llaman, voy y me dice mi Tío, ( yo tenía 13 años ): este el señor que te hablé, con el que te vas a casar y si él quiere, lo más rápido posible, él contestó, si, no tengo problemas, ( no recuerdo si me miró o no ) a lo que yo les digo, puedo irme ahora? Y me fui con la abuela, llorando le conté que estaba el Sr. que me tenía que casar con él, y yo no quería, a lo que la Abuela Conce me dijo; ocurre nena que vos sos muy rebelde, quieres manejarte sola y sos muy niña todavía, y esto discúlpame pero es lo que quiso tu Papá, a lo que yo le dije; si soy niña, porque me quieren casar con ese viejo? Yo no tengo la culpa de lo que hiso mi Padre, ella me contestó, algunas veces se arreglan los matrimonios como lo está haciendo tu Tío, y para el resto de tu vida vas a tener la broca hacia tu Papá por haber matado a tu Mamá, por lo que yo te escucho y lo que sé, a tu Madre vos lo querías mucho y a tu Padre no tanto,  pero es lo que te tocó hija, mas lloraba yo, porque me sentía como sucia, pero… porque mi Padre me había llenado de barro del cual no me lo podría sacar nunca en mi vida,. Y le pedía a la Abuela Conce que me dijera o me diera alguna otra razón, y ella me dijo; hija, cuando una persona el trabajo que tiene es matar a personas, les da lo mismo que sea alguien que no conoce o a un hijo, imagínate a tu Mamá. Eso mientras estábamos a la orilla del rio y me dijo, sécate esas lágrimas y cantá algo que seguro tu Mamá te va a estar escuchando y no le debe gustar el verte llorar tanto, pero... no pude cantar, tenía un nudo en la garganta.

 

Mis Tíos estaban contentos que me casaban, y una tarde en la misma semana me llevan a una modista que me toma las medidas, yo permitía sabiendo que no me casaría, antes me mataba, no sabía nadar asi que, me tiraría al río, cerca había un puente, por lo que decían era profundo, se habían ahogado tantas personas, o sea que mi muerte estaba asegurada, y lo haría desde el medio del puente cosa que si alguien me veía no pudiesen irme a rescatar, ya que cuando llegaran a mí, ya estaría muerta y vaya a saber dónde con la corriente que tiene ese río, asi que, seguro me ahogaría, ya lo tenía decidido, lo único que hasta ese momento me paraba o me detenía para suicidarme, era mi hermana.

No vi mas a ese Señor, como a la semana, creo era un miércoles de tarde,( no sé porque tengo metido en mi cerebro que era miércoles) mi Tía me lleva a lo de una modista para que me tome las medidas para “ El vestido de novia, yo me hice la buenita y permití que hiciera su trabajo, como a los 10 días o más viene la modista a probarme el vestido blanco de novia, permití que me lo probara, se fue, no recuerdo que sábado pero fue un sábado cerca a eso del mediodía aparece con el vestido para probármelo, y sí..permití de probármelo, ( no me quedaba otra opción ) no recuerdo si le hiso alguna corrección o no, pararon unos días y un día por la tarde, apareció con el tremendo vestido, y lo dejan sobre la cama matrimonial, lo miré y me decía a mi misma, me mato, si no me puedo escapar, por Dios que lo hacía, estaba totalmente decidida, solo tenía que averiguar el día que querían que me casaran. Tuve la suerte que al día siguiente  a la tarde ( al correrse la nueva noticia ) una hermanastra de mi Tío viene con dos de sus hijas a visitarlos, ( que a visitarlos?, venían a verificar si era cierto lo de mi casamiento ), le mostró mi Tía el vestido y le comenta que la torta ya estaba encargada no recuerdo a quién, la boda sería en una semana más, a lo que las invitó, tomaron mate, con no recuerdo que torta hicieron, las horas iban pasando y ellas conversando, comenzó a bajar el sol y las visitas decidieron que ya era hora de partir, por lo que en esos pueblitos se acostumbraba acompañarlos un buen trecho, donde conversaban lo que les habían quedado en el tintero o hablar de otras personas, cuando se van a ir, me pregunta la Tía Coca si quería yo acompañar a la Tía Josefa, a lo que me negué y le dije que me quedaba con la Abuela Conce, cuando veo que se están yendo, comienzo a buscar una bolsa, encuentro una bolsa de harpillera y meto dos vestidos, los dos que me había hecho mi madre que me quedan chicos, no me entraban ni por las tapas, uno era una solerita celeste con florcitas, trato de ver donde se encuentra la abuela Conce y noto que está adentro de su casa, era el momento ideal para lograr mi fuga, con la bolsa en la mano cruzo la calle y me meto entre las jarillas comenzando a subir el cerro, esa oportunidad me cayó del cielo, caminaba agachada lo más rápido posible mientras oscurecía, cuando de pronto comienzo a escuchar la voz de la Tía llamándome, y yo me quedaba quietita, pegada al suelo, no me importaba la tierra ni los bichos que pudiesen haber,  mientras me llamaba, observaba si estaba afuera la Tía, dejaba que pasara un ratito y  luego seguía, debía cruzar ese cerro que cada vez me parecía más alto, debía dejar que la noche llegara para sí, no me pudiesen distinguir ni que se movieran algunas ramas de los jarillales, al estar ya algo oscuro, cuando el sol ya se había retirado y la luna pequeñita aparecía, iba levantando levemente mi cabeza cosa mis ojos pudiesen ver como se divisaba la casa de mi Tía, al ver que casi no se percibía comencé nuevamente a caminar hacia el pequeño resplandor que había visto,  me iba abriendo camino entre los matorrales para el lado donde sabía por ver los micros desde donde venían,  que estaría la ruta, caminé… caminé, no sé hasta que hora, comencé ver a lo lejos apenas y muy espaciados unos resplandores un poco más fuertes de autos o camiones que pasaban y ya me sentía más tranquila, estaba más cerca de Bahía Blanca, pensando que allí estaría mi solución, creía, me ilusionaba que al llegar me recibirían con los brazos abiertos, esa era mi ilusión, o mi necesidad de cariño, de afecto, tanto me cansé de caminar en la oscuridad entre esos jarillares, no sé que hora sería, mis ojos ya se habían habituado a la oscuridad del monte, ya me estaba agotando de caminar y caminar, estaba tan agotada que en  un momento, me dije, debo descansar, puse la bolsa de harpillera en el piso cerca de un tronco, me puse en posición fetal y traté de descansar, no sé si me dormí lo que sí sé que en un momento me desperté y era de noche todavía.

Me incorporo y esperé volver a ver el resplandor de el resplandor de luces de algún vehículo para saber dónde dirigirme, (ya que no tengo sentido de ubicación) cuando divisé unas luces me dije, es para allá, y seguí caminando. No sé cuántos km. debo haber caminado, pero fueron muchos, Rio colorado no se divisaban las luces ni el resplandor, tuve suerte, ninguna araña pollito, ninguna bicha o víbora me hiso nada, eso que allí hay todo tipo de alimañas, hasta pumas, lobos,  pero no tenía temor, en ningún momento titubé,  solo el deseo, el fervor de llegar a mi destino, seguía caminando cada vez las luces se veían mas cerca, hasta que llegué al camino, en ese entonces ruta de tierra, llegué al alambrado que las separaba, cruzo el alambrado y oh casualidad era la entrada a una curva y me quedé allí esperando a que algún vehículo llegara, no recuerdo cuanto esperé, pero fue mucho, cuando veo a lo lejos que algo se acercaba, yo tenía un anillito de fantasía con una piedrita roja, me di vuelta el anillo, el que venía era un camión, al que le hice seña que parara, el camión paró en la banquina, que era tierra y cuando abrieron la puerta les pregunté para donde iban, me contestaron a Bahía Blanca, entonces les dije si me podrían alcanzar a lo que me contestaron que si, el que manejaba era un señor mayor y el que lo acompañaba era un joven que descendió del camión para que yo subiera, de esa manera yo quedaba en el medio, el camión arrancó y comenzamos el viaje a Bahía Blanca, (¡¡hoy lo pienso y me digo... que inconciencia la mía!!) cuando estábamos yendo el Sr. mayor me preguntó si era casada a lo que yo le dije que sí, que mi esposo estaba  trabajando en el campo y por eso no había podido acompañarme y no sé cuántas cosas más me preguntaron, yo iba con un susto de aquellos, pues pensaba donde me bajaría para ir a la casa de mi tía Celestina, cuando de repente el joven me cruza un brazo por mi cuello y con la otra mano me toma una pierna, como acariciándomela, los gritos míos hiso  a lo que el Sr. mayor se dirigiera hacia la banquina, para el motor, le dice al compañero que se baje que tiene que hablar con él, el compañero se baja dejando la puerta abierta a lo que yo escucho, algo así, no recuerdo literalmente, pero fue algo así: ¿no te das cuenta que llevamos a una menor de edad? ¿Que tenes en la cabeza, podemos perder el trabajo, y vaya a saber los problemas de esta criatura?” y le dice muy enérgicamente, “si la llegas a tocar un solo cabello paro y te bajo de una trompada, y te dejo, entendiste?  ---- claro... con mis ya 13 años… (Creo que mi Madre me estaba cuidando desde el cielo) suben nuevamente y el Sr mayor me dice, ¿dónde quieres que te dejemos hija? Ups, para mí que Dios me lo había mandado a este Caballero, me resolvió el problema sin que yo se lo pidiera, rápidamente le contesto, en Pampa Central 1645 en la casa de mi Tía Celestina, y pueden creer que me llevaron hasta la casa de mi Tía, bajó el Sr. mayor, tocó timbre, salió mi Tía y le dijo que me habían encontrado en la curva saliendo de La Adela, cerca de Anzoátegui, mi tía les agradeció y ellos se fueron, muchas gracias Sr. chofer. lo recuerdo con cariño, esté donde esté.

Luego de años transcurridos, un buen día viajando sola con mis hijos de Tandil hacia Trelew, se me ocurre ir a visitar a Tía Coca como así a la Abuela Conce, cuando la vi, estaba en cama, viejita esa mujer tan buena, que alegría le dio al verme y más junto a mis hijos, luego pensé ya que estaba allí de pasada visitar la casa de mis Abuelos, ( donde viví con la Abuela Feliciana ), me llevé una gran sorpresa ya que estaba ocupada por los Macías ( Hijos del 1er matrimonio de mi abuela,) todos los que entraban, era una enjambre de personas, cuando vieron llegar a un auto que se metía dentro del patio, todos miraron para ver quienes se bajaban del mismo, veo que se viene hacia mí, el primo Cacho, con el cuál parte de mi crianza estábamos viviendo ambos con mi Abuela, cuando se me acerca, no lo  reconocí, ni él a mí, por lo que nos tuvimos que presentar, le pregunto porqué estaban todos viviendo en esa enorme casa de mis Abuelos y mi medio primo me contesta que están viviendo allí por la parte que les correspondía de la Abuela Feliciana, me preguntó que era lo que andaba buscando a lo que le contesté que nada, solo pasaba a ver donde había pasado un tremendo y desagradable tiempo, a lo que recordamos a la Abuela Feliciana, el tiempo en que nos llevábamos bién y la mente podrida que tenía nuestra Abuela, me enteré también que había muerto sola, evidentemente de un ataque cardio-respiratorio con sus 87 años, que se había quedado dormida en una silla hamaca que tenía, que cuando la vieron ya había fallecido, eso en el patio, nadie me invitó a entrar a sus casas, creo que aún recordaban que yo era… la hija del asesino.

Mi medio primo me presenta a su esposa y a su chorrera de hijos, salieron a verme los demás medios primos y primas que estaba allí en eso que parecía más a un conventillo que una gran casa la cuál era, la que dejó mi Abuelo Larrañaga, de pronto aparece mi Tío Higinio bajando de un camión, con esa cara de perro bulldog que tenía y me dice, “que andas haciendo por acá vos” a lo que le contesto… solo vine a ver como estaba todo lo que me sacaste, lo que nos robaste, y a decirte que pueda ser que todo lo que nos robaste, pues hablé con tu Hermano Esteban del resto que yo no sabía que también habías vendido, solo espero que eso, todo los que nos robaste… no te alcance ni para los pañales cuando seas mas viejo, aunque sé que blasfemia de burro nunca llega al cielo, solo que a veces suele hacer su efecto, me miró perplejo, y continué…. Como podrás observar no vine a pedir limosnas, y a decirte y demostrarte que de tus cachetadas que me diste, hoy, pena para vos, como veras estoy muy bien y tengo una hermosa familia, ahora que te vi, así (y con mi mano derecha la elevo hasta que se dieran cuenta que mi mano y mis ojos apuntaban desde su cabeza y la bajo lentamente hasta sus pies)  me da gusto que el de arriba,( por Dios ) esté haciendo su trabajo contigo, fíjate, pareces un pordiosero,. Creo que no vino a darme una cachetada porque habían muchos familiares, pero me di el gusto de defenestrarlo frente a todos, creo que fue la única manera que podía mitigar el dolor que me había hecho sentir cuando fui adolescente, fue entonces que di media vuelta, subí al auto (en el cuál estaban mis Hijos, que no les permití bajarse del auto para evitar si ocurriera alguna disputa) y nos fuimos rumbo a Trelew, nunca mas lo volví a ver.

Supe de él con el fallecimiento de mi hermana que vino al velatorio Tia Coca, cuando le pregunté por su esposo Higinio, me comentó que lo habían tenido que colocar en un Geriátrico, que sufría Parkinson, y Demencia, que no controlaba esfínteres, que ya no les quedaba dinero ni para los pañales………. No es que me alegrara pero mis deseos de esos momentos, no sé si la vida o Dios hiso justicia. No es que me alegró, en absoluto, fue tan mala persona no solamente conmigo, si nó también con mis hermanos, el aprovecharse de esa manera de menores, no tienen perdón… váá no soy Dios para perdonar, pero… éramos sus sobrinos, estábamos sin nuestra Madre, estábamos totalmente vulnerables y se aprovecha dela situación de semejante manera, creo que eso no es de muy buena persona, no soy católica, pero creo que la mejor forma de ser católico es siendo un buen Ser Humano, es no valerse de la desgracia ajena, el no perjudicar ni hacer daño alguno al semejante, sea quien fuere, si eso es ser católico, seguro alguien pensará que lo soy, es más, los mejores recuerdos de mi infancia fueron y son con las Monjas, pero ese tema está pendiente para el próximo libro.

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