La máquina del olvido,
autor: Williams Alberto Hernández
¿Cómo haces para no pensar en alguien, sin que se te etiquete como dependiente, o exageradamente romántico, por no decir: cursi?
El siglo XX dejó como herencia al siglo XXI una carga de elementos contradictorios que poco a poco van desalojando lo mejor de la herencia humana: su capacidad de amar.
Y resulta que después de habernos hecho dependientes de todos y cada uno de los productos inventados por la industria, el comercio y la religión desenfrenada, ahora, con su literatura light te pregonan: no pienses en el otro (o la otra), tal pensamiento seguido, es símbolo de debilidad, dependencia o peor, de invasión de la privacidad (o individualidad) que por supuesto solo puede ser ocupada por los productos del siglo XXI; no por lo humano.
Puedes, y es un deber, ocupar tu tiempo en trabajar, estudiar, buscar la fe donde no la hay, servir al sagrado Estado como siervo contemporáneo, recorrer y recorrer, vía online, o físicamente, todos los espacios creados para el consumo, la diversión, el relax; pero eso sí, no te detengas mucho en pensar. Pensar es una pérdida de tiempo. Y en los tiempos actuales, el tiempo es oro (o tal vez Bitcoin).
Desde temprana hora, al amanecer, ¡muévete rápido!; una oración de 3 minutos es suficiente, para qué perder el tiempo en orar a lo que ni siquiera sabes que existe. Si tienes costumbre de meditar, bueno, 10 minutos está bien, eso sí, incluye en tu meditación cómo harás dinero, cómo lo gastarás, cómo te endeudarás, cómo lo volverás a recuperar, piensa en lo que vendrá, recuerda el mañana es hoy; ¡hoy por tanto hay que trabajar!
Ve a tu oficina, corre, es tarde ya, no te distraigas en mirar al cielo, a las aves, las nubes, el poco verde que sobrevive, esa vaina es de poetas y ¡tú eres un triunfador!
¡A trabajar! ¡a trabajar!, ¡hora de almorzar! Pensar, ¿para qué? Hay que hacer dinero, ¡el mundo espera por nosotros! Saca tu vianda, o manda a buscar la comida con los perdedores, y a comer mientras adelantas y adelantas trabajo, mira que otros nos quieren adelantar. ¡Comer, trabajar, digerir, trabajar! Ya está demostrado que a nadie le hace daño comer y trabajar…trabajar, trabajar…
Llevas ya doce horas; ¡eso es ser productivo! Vas por buen camino, unas horas extras no están de más. ¿Nocturnas? ¡Qué importa! La generación Millenium aguanta eso y mucho más! ¡Somos herederos de los Vampiros que conocimos en los Best Seller! Ellos son inmortales y tampoco duermen.
De lunes a domingo; ¡excelente! Pronto empezarás a ver los resultados: el que persevera vence…¿o es vencido? ¡Qué más da!
¡Oye, oye! ¡Te distraes! ¿Estás pensando en alguien que tal vez te piensa? ¡Mayúscula estupidez! Ya habrá tiempo de pensar, de amar, de vivir; primero lo primero: ¡producir! Luego tendrás todo lo que quieras.
Ahh, estás agotado, la mente te pide pensar en otra cosa, en algo bonito, seductor, amable, hermoso. Solución: ve nuestra muy variada programación de novelas, películas, consejos, misas, libros, conferencias, todo light, ¡todo light! Aquí podrás vivir amores, pasiones, peleas, sonrisas que te relajen sin necesidad de comprometer tu valioso tiempo.
La máquina del olvido está aceitada, su engranaje y sus piezas actualizadas con la tecnología punta del siglo XXI están a la orden. ¿Pensar en alguien? ¿Acaso a eso no le llamaron alguna vez “amor”?

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Comentario de Aimée Granado Oreña el octubre 28, 2020 a las 12:37am

El siglo XX dejó como herencia al siglo XXI una carga de elementos contradictorios que poco a poco van desalojando lo mejor de la herencia humana: su capacidad de amar...

¡Cuánta razón en lo que escribes!

Y así sucede lamentablemente.

Cada día nos alejamos de lo verdadero y maravilloso para adentrarnos en un mundo sofisticado, superficial, que mata la iniciativa espiritual y lo materializa todo.

¿Dejaremos de amar acaso?

¿Se extinguirá la esperanza?

Son interrogantes que lanzamos al viento en momentos tan adversos donde la vida nos pasa factura y encaramos nuestras deudas con la humanidad y su existencia.

Gracias por este reflexivo compartir inspirador.

Un saludo fraterno.

Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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