Llegamos al mundo sin pedirlo y sin siquiera ser consultados.
Nos criamos, algunos libres de pensamiento, y otros bajo creencias premeditadas.
Con el correr de los días, la sociedad que nos rodea, comienza a influir, con o sin discriminación, sobre nuestra forma de ser, de actuar, y lo más importante, de pensar.
Algunos absorben lentamente las enseñanzas de sus padres, sobre el bien y el mal, entre las cuales flotan las concebidas creencias sobre un ser superior, que los gobierna, los guía y por ende los protege.
Por lo tanto, ya desde temprana edad, viven en mundo sin peligro, siempre y cuando mantengan latente esa Fe.
En cambio, otros, los exentos de presiones prefabricadas, viven libres, a su albedrío, sin miedos, sin culpas, sin reprimendas, ni obligaciones espirituales.
Los convencionalismos sociales nos absorben de tal manera que no nos dejan ver con claridad la realidad reinante.
Las influencias de otros países colaboran a que exista disociación de ideas, pensamientos, comportamientos dañinos que no permiten avanzar por un camino recto y seguro.
Frente a esta complicada confrontación, todos, sin excepción, buscan el anhelado camino para logar a cumplir la consigna.
Y entonces surgen corrientes que bajo una utópica bandera de unión y confraternidad captan inocentes ingenuos que se convierten, en forma vertiginosa, en balas de cañón.
En balas de cañón para destruir centenares, miles de familias que vivían en paz y armonía dentro de sus hogares.
La vida cada día va por un camino de destrucción que no nos permite ser los seres humanos que nacimos en el planeta tierra para lograr las metas anheladas.
El Universo es único y extenso, con una belleza extraordinaria, pero que en la actualidad, en pleno siglo XXI nos llena de profunda tristeza y estar en constante oración para aumentar nuestra fe por un cambio mejor.
Y volvemos al principio... todos, sin excepción, anhelamos un futuro de paz y solidaridad, aguardando el arribo de la paloma que traiga en su pico la benefactora hoja de olivo.
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Autores
María Alejandra Jiménez (Venezuela/España)
Beto Brom (Israel)
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*Imagen de la WEB texto anexado
Comentario
Muy acertada reflexión, que comparto, nada se aprendió de guerras pasadas, mucha sangre derramada en vano, solo es dejar el rencor y odio de lado para lograr una Paz en la cual todos deseamos para un mundo mejor ----
Querida Graciela, nos encantaron tus huellas, mucho las agradecemos.
Nuestro cariño...
Ajelandra y Beto
Agradecemos tu comentario, Don Carlos
Un par de abrazotes van...
Alejandra / Beto
Reflexiones de dos corazones puros! gracias Alejandra y Beto!
Alejandra y Beto,
Reflexiones muy acertadas y profundas!
Saludos y bendiciones!
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