Se apagaba en su pecho la luna temblando,
y él, firme a su lado, sin nunca quebrar;
mientras lenta la noche la iba apagando,
él le hablaba en susurros para no llorar.

Ella, frágil gotita de un tiempo marchito,
peleaba en silencio contra su dolor.
él la tomó de la mano, despacio, despacito,
para decirle en la piel: “no te dejo, mi amor”.

 

Cuando el cáncer, voraz, vino a abrirle camino
él se rapó la cabeza para acompañar
esa gélida senda, ese cruel destino,
que a ella le arrancaba su brillo al andar.

 

Fueron juntos a citas teñidas de espera,
quimioterapias largas de invierno interior.
él le hablaba del mar, de la vida ligera,
para aliviarle el miedo con su voz de calor.

Y un día, venciendo al cansancio y la pena,
la llevó hasta la playa a escuchar el rumor
de las olas que rompen la duda y la arena,
como un canto profundo que limpia el dolor.

 

Ella cerró los ojos, besó el horizonte,
él la sostuvo firme, sin dejarla caer;
y sintió que su alma subía en un monte
donde el tiempo no hiere, ni puede volver.

En sus brazos temblaba su cuerpo pequeño,
y un aire salado selló su final.
ella miró el vestido que guardó con esmero,
ese traje que el día jamás pudo honrar.

Entre telas nuevas, aún con aroma
a fiesta futura, a vida por dar,
ella se fue en silencio, como quien asoma
al borde del sueño y decide volar.

 

Él la vio marcharse con dolor profundo,
pero un beso en los labios logró detener
un instante perfecto, sin sombra en el mundo,
un instante en que pudo volverla a querer.

Fue el último beso, dulce, lento, sincero,
que unió dos destinos sin nada que hablar;
y aunque quedó solo, vacío, extranjero,
supo que ese beso lo iba a salvar.

 

Vuelve a la playa y la nombra bajito,
acaricia la arena donde habló su ayer;
y el viento, que sabe guardar lo bendito,
le devuelve su risa para no caer.

Porque el amor —con duelo, con peso, con hueso—
no muere en la muerte, no sabe acabar;
vive siempre en un gesto, en un hilo, en un beso,
que, aunque sea el último… sabe durar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comentario

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PLUMA ZAFIRO
Comentario de MANUEL ANTONIO IBARRA ACOSTA el noviembre 17, 2025 a las 6:46pm

Muy hermosos versos poeta Brayner. Felicitaciones muy sinceras. Recibe afectos y saludos desde mi Caracas/Venezuela.


ADMINISTRADOR
Comentario de Delia Pilar el noviembre 15, 2025 a las 3:45pm

Brayner:

Una historia muy tiste pero muy bien contada, plenos los

sentimientos, tan bien expresados que sacuden el alma.

Te agradezco por compartir tu arte

en nuestra querida OME.


PLUMA ÁUREA
Comentario de Beto Brom el noviembre 14, 2025 a las 1:35pm

 *** UNA JOYITA LITERARIA  ***

Van mis felicitaciones, colega de la pluma.

Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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