Alguna vez fuiste nueva
y no deseabas la fama
ni el reconocimiento.
No querías pertenecer
a la línea troquelada de los mapas
y estabas conforme
con tu sabor a sal naciente,
a vegetal indómito
que no sufría la herida del hacha.

Existías en el rugido del puma
y sólo el hielo de tu norte y tu sur
ponía eso que los hombres
llaman frontera y es solamente valla,
pero no eran tus hombres
quienes las dibujaban,
ellos simplemente
trajinaban las noches
con danza y tabaco
y acechaban con una lanza
de madera curtida
el amanecer de los astros.

Eras una primavera de aire
con adoradores del sol
que ejercían sus ritos
luciendo taparrabos
mientras pintaban sus rostros
con jugo de las flores
y con algo de sangre
donada de improviso
por sacrificio humano.

Tú, nada sabías
de Ciro o Espartaco
o de Nabucodonosor
y sus castillos de savia.
Sobre tus senos minerales
no habían marchado
legiones de elefantes
y en tus venas de agua
no se anudaban
los puertos y los barcos.

Eras como la vida,
que digna se desliza
en el canto de los pájaros,
y tu población de hombres
emplumados y brillantes
eran granos aislados
de pequeñas ciudades
a las que poco le importaba
de la imprenta y la pólvora
usada por aquellos
que las llamaron salvajes.

Tenías cabellos de praderas
y un rostro de maíz y mármol.
Impenetrables selvas
cuidaban tus entrañas
y todo tu contorno
era un silencio alado
que cincelaba auroras
con un eco de manos
mientras jugaba el murmullo
de unos pies descalzos.

Algunas veces,
piedras con verdes y rosados
servían como pago,
o juntabas las monedas
con semillas de cacao
ya que el trueque convenido
a todos igualaba,
porque la codicia
aún no era un contagio
pues era una palabra
que moraba en los idiomas
del arcabuz y la bombarda.

Es verdad que tenías tus imperios
y un lazo religioso
con la tierra y los astros,
pero tus regentes
respetaban al vencido
porque todo el territorio
tenía el nombre de patria,
y los pueblos sumaban
los nuevos estandartes
sin importar las castas
y sin hacer divisiones antagónicas
sobre estructuras políticas
de izquierda o democracia.

Eras todo horizonte
extendido como piel de muchacha
que se ofrece a la noche
para que la penetre
la eterna luna pálida
y así concebir el hijo del milagro
en el amanecer
de cada mañana.

Eras todo horizonte,
como el beso que llega
rozando con los labios
la humedad de la escarcha,
hasta que un día te violaron
con las viejas ideas
montadas en carabelas
portadoras de los sueños
de reyes y de espadas,
y el vástago de luna
fue un bastardo violento
que se sumó al progreso
y mancilló tu cara.

Y en nombre de la cruz
se derrumbaron tus ídolos
venerados en la piedra y el barro.
Aquellos que te honraron con plumas
cedieron ante el empuje
conquistador y despiadado
del monarca blanco.

Tus arenas laterales
sintieron el impacto
de unos pies calzados
que no tenían aquella suavidad
que usaba el aborigen
al tensar su arco.

Dejaste de ser una unidad,
para ser sólo pedazos
de una geografía con bloques
formados por los nuevos
que ejercían mandatos,
y pasaron a ser sólo recuerdos
los días en que eras
un cuerpo amalgamado.

Abandonaste el olor a libertad
del huemul y el venado,
y el brote esmeralda de tus frutos
se encasilló en los postes
que tendieron un cerco
de púas y alambrados.

Se adicionaron a tus ríos y montañas
pabellones pretendientes
de señalizar comarcas
y los sicomoros del norte,
los ceibos del sur
y hasta las lianas,
aprendieron a quejarse en sus raíces
y a aceptar como propios al lenguaje
originado en el Rin, el Po, el Ebro,
e inclusive en los Cárpatos.

Se diluyeron las carreras del bisonte,
y la nodriza verde de tus campos
alimentó a las bestias de la India,
a las reses de cuernos enastados,
a las piaras domésticas del hombre,
mientras el viento se tendía en las crines
sedosas del caballo.

Luego, se modificó
la extensa eternidad del ojo
y en las ruinas Aztecas, Incas, mayas,
se erigieron las nuevas concepciones
de adobe y argamasa
que destinaron al nativo a las reservas
donde el hambre y la muerte
eran hermanas,
dado que ellos ya hacía mucho tiempo
que habían disfrutado de tu alma.

Y nacieron ciudades como hongos
sobre el inicio de tu piel cristiana,
que se fueron extendiendo sobre el surco
del arado fecundo en la labranza,
mientras el yunque jugaba sudoroso
con el sacrificio del hierro al rojo
y la chispa del golpe cristalino
asestado por manos artesanas.

Los lobos huyeron a los montes
y el cóndor replegó sus alas
cuando el aroma azulado de cordita
era un acento en la brisa de la rabia,
porque fueron más pedazos tus pedazos
y cada uno de ellos lucía una bandera
como señal de nación emancipada.

Y hoy eres una mezcla de segmentos
con nombre y apellido de vanguardia
que tiene horizontes limitados
no sólo por tus mares y montañas,
sino por costumbres, lenguas y razas,
dado que la mezcla se tornó homogénea
en la búsqueda incesante de un mañana.

Y así tienes un Norte hecho cacique
Bajo un Canadá de dos palabras.
Después, vienen los trozos que se agrupan
en una misma jerga castellana
y focos que resisten la miseria
con el viejo peligro de las balas
que se extiende en poblados como Chiapas
o en la sangre vertida en Nicaragua.

Y no quiero hablarte de tu sur
unido en el dolor y el desamparo,
ya que todos esos pueblos son comunes
a una inmigración infatigable
que te hicieron de trigo y de palmeras
y también de mendigos por las calles,
porque de esa comunión de trashumantes
compuesta por gallegos, judíos, holandeses,
parisinos, ingleses e italianos,
somos los hijos que ahora te habitamos…
Somos los hijos y somos los culpables.

Ricardo Alvarez Morel

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Comentario de Ricardo Alvarez Morel el enero 24, 2022 a las 12:39am

Gracias Benjamín, por elevar y poner en el podio de tus apreciaciones a este poema de largo aliento


PLUMA ÁUREA
Comentario de Benjamín Adolfo Araujo Mondragón el enero 23, 2022 a las 7:59pm

¡Majestuoso poema, Ricardo!

Comentario de Ricardo Alvarez Morel el enero 22, 2022 a las 7:54pm

Gracias Mirtha, por el comentario realizado. Es verdad que tenemos un mundo convulsionado y América es parte del mismo, pero aún debemos confiar en que la coherencia y la conciencia estarán por encima del egoísmo, y el narcisismo de los gobernantes. Asimismo, no acepto que minimices tus creaciones, ya que cada uno de nosotros pone lo mejor de si y en diferentes estilos.

Comentario de Mirtha Nora el enero 22, 2022 a las 3:24pm

Gran recorrido Historial Poético, lo extenso no se notó dado el recorrido de tiempos tan lejanos con verdades tan auténticas.  Realmente al concluir de leer el sabor que me ha quedado es a nostalgia, dolor, impotencia, y el pensamiento sobre que mundo le dejaremos a nuestros descendientes. Muy buen escrito !!  Nora, un granito de arena  en la inmensa playa de extraordinarios  Autores .

 

Comentario de Ricardo Alvarez Morel el enero 22, 2022 a las 1:10pm

Gracias Delia, por los elogios que viertes sobre este extenso poema. Siempre pensé que hubo una América hasta el 11 de octubre de 1492 y otra que nació el 12 de octubre de ese mismo año. Una América virginal y una América conquistada y si no fuera porque el vocablo me parece extremo, diría una América prostituida en nombre de un progreso que no supo integrarnos. Por un lado me siento americano, pero al observar mis apellidos entiendo que soy un usurpador de ese sentimiento.


ADMINISTRADOR
Comentario de Delia Pilar el enero 22, 2022 a las 12:09pm

La historia de América contada en versos maravillosos

con abundancia de imágenes y metáforas que conmueven 

al alma americana profundamente. Desde los pueblos originarios 

y soberanos de estas extensiones infinitas hasta la actualidad 

y el empobrecimiento y sometimiento de este pueblo altivo

en épocas pretéritas. "Divide y reinarás" y así divididos 

como estamos aprovecharon los imperios para expoliarnos. 

Te re-felicito, Ricardo, por aporte tan valioso; es una joya histórica, 

poética y social. ¡¡Muuuuchas gracias!!

Comentario de Ricardo Alvarez Morel el enero 22, 2022 a las 9:12am

Gracias Críspulo por la deferencia de leer este poema, que no puedo negar que es bastante extenso. Alabo tu tenacidad y paciencia.

Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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