Te recuerdo como eras entonces
tibio pedazo de azabache pulido por las manos maravillosas de Dios
taciturna y triste
como una muñeca dormida en las habitaciones tropicales del verano
atrapada entre los espejos de la nostalgia
tratando de escapar a la melancolía que te ata a tu origen
a tu estirpe imperial
a tu musical esencia caribeña
perdida entre los siglos de los siglos
en una isla del Caribe
naciste del fuego
una noche en que el viento bufaba entre los árboles
y estremecía la casa
y se alejaba airado más allá de las montañas
dejando a su paso el seco sonido de las campanas de la iglesia
que repicaron por cinco días corridos
y luego enmudecieron para siempre
pequeña criatura hija del milagro
las comadres ya olvidaron tu nombre
que las tamboras gritan en las noches de luna llena
en que bajo las ceibas florecidas de sueños y estrellas
en una danza amanece la esperanza
ya tus huellas no se pierden por la playa
buscando duendecillos bajo las piedras húmedas
ni tu mirada a lo lejos
se inunda de peces y pájaros marinos
ni tu falda ondea su sensualidad por las calles del pueblo
bajo las sombras del medio día
te has ido lejos
a vivir entre las luces y la grandeza de una ciudad
que ata tu vida al olvido

Domingo Acevedo.

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Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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