La siesta, misión obligada y nada apetecible en la que los adultos, deseosos de un buen descanso en especial para ellos, los comprometen. Los niños en la cama, sin sueño, irremediablemente descubren su cuerpo, sino lo descubrieron antes. Además, ellos quisieran irse a la calle, gozar del sol o de la lluvia, del calor abrasador o del frío. La siesta es convertida en un mito, es más, en un rito. ¡Y cuántas veces esos mismos niños en esos momentos de “descanso obligado” descubren maravillosos y prohibidos tesoros en las bibliotecas de sus padres! Abandonando la cama en puntillas, los niños incursionan en estanterías accediendo a libros que serán leídos a escondidas entre sábanas y con ojos redondos de admiración, serán estos los que realmente los formarán y no los que tratarán a la fuerza de hacerles incorporar los adultos y sus instituciones en épocas posteriores -asépticos, tradicionales y burgueses-. Esos libros clandestinos alimentarán esa sana rebeldía, esa capacidad de reacción y rechazo hacia la cultura y la moral imperante.  Constituirán la “mecha” que encenderá sus almas apartándolas de la “chatura” del rebaño.

 

Delia Checa - D. R.

Mendoza, Argentina

2018

 

 

 

 

 

 

 

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Respuestas a esta discusión

¡Es un lindo relato!!!

¡Muy agradecida, Alda!

Un saludo afectuoso.

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Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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