Por motivos de trabajo me encontraba muy lejos de mi ciudad VERDE ESMERALDA, donde vivía desde niño. Estaba a muchos kilómetros de ella y el lugar donde residía eventualmente era CIELO AZUL.

Estaba laborando como topógrafo en la construcción de una carretera que se dirigía a la parte alta donde había pueblos que no contaban con medios de comunicación terrestre. Por la que su producción frutícola, hortícola y productos de pan llevar se perdía o se malograba, pues era trasladado a lomo de bestias de cargas. El pueblo estaba situado en plena serranía en la cual el frío de la noche hacia buscar el calor de una buena frazada pero en el día salía el sol muy temprano y en el horizonte el cielo azul se tornaba encantador. La región no era plana, sus calles eran de subida y los techos de calamina tenían la forma de triángulos truncos para que en las épocas de lluvia el agua corra y no dañe las casas. Los habitantes de la periferia acostumbraban usar el chullo en la cabeza, usaban ojotas, lucían vistosos ponchos y chacchaban su coca. Por ese motivo la zona central era un conglomerado de gente que vestía modernamente y se juntaba con lo típico y tradicional que le deba una visión de lírica esencia sin igual.

En el día hacía el trabajo técnico con mi equipo de costumbre por escarpadas elevaciones, en agreste geografía y cerros cubiertos de verde manto con fina vegetación. El cernícalo y las águilas irrumpían la majestuosidad del cielo encantador con sus raudos vuelos mientras en las aguas del rio cercano, lo bagres y las truchas quebraban la calma de las aguas frescas y cristalinas. Por la tarde antes que caiga la noche, retornábamos a la ciudad y nos dirigíamos a comer nuestros sagrados alimentos y luego de un paseo por las calles y llamar telefónicamente a familiares, íbamos a nuestro cálido alojamiento a descasar porque apenas amanecía; previo desayuno, la movilidad nos recogía para llevarnos a la obra y continuar en la faena cotidiana al aire libre.

Ya tenía en esa actividad cuatro meses hasta que llegó diciembre. Más porque era muy necesaria y urgente la vía de transporte; por la Navidad y el Año Nuevo no iba a parar la obra para que viajen a sus lugares de origen. El trabajo continuaba normal. Solo se descasaba el 26 de diciembre y el 01 de enero.

El 24 en la tarde estábamos con amigos como todos los días en el centro de la ciudad. Las calles llenas de transeúntes. La gente se desplazaba a los mercados a comprar los regalos y alimentos para la noche buena. Había un ambiente de fiesta y algarabía. En todas las casas con las puertas abiertas, se divisaba el nacimiento con sus luces multicolores. La verdad que tal ambiente de fiesta me llenó un poco de nostalgia al estar lejos de los míos y solo por el celular teníamos un contacto por tan grato momento. Las horas avanzaban y como a las 10.00 pm., me fui acostar pero al llegar la media noche, los cuetes y bombardas me despertaron y divisé por la ventana como iluminaban el horizonte los juegos pirotécnicos. Luego de 20 minutos llegó el silencio y a lo lejos se escuchaba uno que otro villancico con la cual rendían homenaje al niño Jesús.

Me levanté temprano y llamé a mi gente por el teléfono y la conversación se hizo amena pero la melancolía me embargó un instante por los recuerdos y deseos de felicidad. Tomé desayuno y me dirigí al mercado. Se me ocurrió cumplir un sueño que tenía desde mucho tiempo atrás. Compré regalos para dama, y por supuesto lo clásico de la navidad más bebidas gaseosas, dulces y ropa. Al llegar la tarde cumplí con mi decisión. No conocía, pero preguntando llegué la Prisión de Mujeres. Me dirigí al agente y me dijo:

¿A quién va a visitar? Y a la misma vez llamó a un empleado -¡Revíselo al señor!- Le expliqué mi situación y se empezó a reír y me miraba con una sorpresa como si yo estuviera loco. Al estar preparado para todo. Le alcance un bolsa y le dije ¡Feliz Navidad Jefe! y el orbe tenso cambió de tono al instante. Llamó a un colega y le ordenó

- Llévelo al señor a la celda 104 y le explica a la reclusa que tiene visita y que le traen un regalo voluntario de parte de una empresa que está colaborando con obsequios por la fiesta navideña-

Me desplacé hacia el interior del penal. Era un tétrico edificio y en las celdas estaban las presidiarias con sus familiares pero no podían ocultar en su imagen las muecas de dolor y desesperación por estado que estaban viviendo todo por un mal paso. Se paró frente a unas rejas y llamó a la interna, conversaron y ella mostraba una cara de asombro. Se me acerca el policía y me explica – No quiere – que no acepta nada de desconocidos. - Por favor déjeme que yo le hable-. Me cedió el paso. Era una mujer joven como de 30 años, mal vestida, sin aseo, tímida, desesperada, que denotaba un duro sufrimiento.

-Señora, yo no soy de este lugar, estoy en un trabajo temporal. Mi costumbre era para la navidad llevar regalos a mi familia pero por estar lejos no lo puedo hacer, Por eso mi esposa me ha dicho que lo que iba a ser para ellos que se lo regale a quien necesite y la policía es que ha indicado que venga hacia usted porque nadie la visita – No sé con qué cara le habré hablado que la señora cambió de semblante y amenamente me hizo pasar. El policía echó candado a la reja y me dijo - Media hora y vengo para que se retire –

La celda era pequeña, estaba su cama, una mesa pequeña, una caja con su ropa, su cocina portátil y vajilla de plástico.

-Señora le he traído un regalo- Le empecé alcanzar- Aquí tiene el chocolate, panetón, gaseosa, dulces caramelos, panes, una chompa, zapatillas y un cuadro de la Virgen María. Su rostro se iluminó con una sonrisa y me dio las gracias. Se retiró hacia el baño y demoró unos minutos y regresó algo más limpia.

¿Quieres que prepare un chocolate? – Claro - Ya te iba a decir que lo hagas, para celebrar la navidad-

Empezó a comentar -Yo soy profesora y estoy en prisión en vista que se me acusa de haber matado a mi esposo porque tenía una amante, pero yo no le he hecho nada, soy inocente.  A mi casa lo trajeron muerto y lo dejaron en mi puerta. Para mí, la familia de su querida es que lo ha hecho. Hay unas damas que a veces me vistan y me están apoyando con el juicio. Ojala que esto se aclare pronto para salir en libertad. Yo tampoco soy de aquí soy del norte, por eso nadie viene a verme- concluyó con resignación como acostumbrada a su problema. Mientras conversaba había hecho rápido el chocolate y empezó a servir, cortó el panetón y empezamos a comer como si fuéramos una familia que me llenó de emoción y un regocijo sin límites.

Mirándome fijamente y elevando su voz expresó -Por eso si tienes tu familia, que haya comunicación siempre entre la esposa  y los hijos, no ocultar nada y todo quede aclarado para que no tengan problemas y adoren  a los hijos que son la dicha del hogar, que prime el respeto y que se cumplan los sueños de los que están entre las cuatro paredes, que la unidad la armonía y la mutua proyección se constituya en la meta de todos los días, el desprendimiento y la equidad sea como la oración entre ustedes amigo- Acabó de hablar y le corrían unas lágrimas por sus ajadas y pálidas mejillas.  Íbamos a continuar con el diálogo cuando escucho una voz potente de improviso - Haber ya se acabó la visita – nos mira a los dos y al ver las tazas dice - y han dejado algo para mí – La señora le contesta – sí, le sirvo un poco - ¡No solo es una broma! - Ya despídete- me apura -. Nos dimos un abrazo bien fuerte con ella y todo era llanto – Me musita al oído ¡Que vayas en paz y quiere a los tuyos. Que Dios te bendiga hoy, mañana y siempre.

Los dos agradecimos al Divino, porque el acto dejaba escrito, que cuando hay fe en el corazón, la bondad forja felicidad.

Fui abandonado el local agradeciendo a todos porque al permitirme entrar me sentí complacido al hacer el bien comprendiendo una vez más  que el compartir da la sensación del deber cumplido y que el servir  justifica a la existencia humana y denota a qué hemos venido al mundo. Todo lo vivido me hizo sentir un afecto profundo a la humanidad y el intenso calor celestial de la navidad en mi alma. Gracias a Dios.

 

Por: Fidel Alcántara Lévano

Moquegua - Perú

E-mail: fidelalcantaralevano@gmail.com

Portal web: mariateguino.ujcm.edu.pe/

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Respuestas a esta discusión

He quedado encantada con tus letras poeta Fidel, 

hermoso mensaje...Feliz Navidad y un abrazo en la distancia...Evaluna 

Un verdadero compartir su relato , compatriota . Es una enseñanza de verdadero amor al prójimo  al que sufre y se encuentra abandonado.

He sentido tristeza, por la situación de la persona, pero a la vez alegría por la buena acción , y que con poca cosa se puede ayudar y hacer pasar un mejor momento al desamparado.

Feliz año 2021, que sea de paz, amor, esperanza y alegría.

Tuve la oportunidad de estar un día en Moquegua, viniendo de Tacna. Yo soy de Piura, pero hace 40 años que vivo en Nueva Caledonia.

Un abrazo

Teodora 

Estimada Teodora, recibe mis saludos con todo mi afecto. Muchas gracias por hacerme conocer tus reflexiones. Tienes toda la razón. Que gusto que me da que conozcas Moquegua. Te envío mi portal web:  mariateguino.ujcm.edu.pe/  para que leas donde hay parte de mi producción  literaria    Éxito y  felicidad por siempre. Un abrazo virtual por la Navidad y el Año Nuevo. Felicidades Estimada Teodora. 

Un gusto disfrutar de la lectura de tan  bella y  amena narrativa estimado autor, mis felicitaciones, un cordial saludo. Feliz navidad y bendecido año que  comienza,

Estimada Ma. Gloria Carreón Zapata, reciba mis saludos con  todo mi afecto. Muchas gracias por su opinión. Éxitos y  felicidad por siempre. De igual manera una Feliz Navidad y un buen Año Nuevo 2021. Dicha y prosperidad por siempre.  Un abrazo virtual desde Perú. 

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Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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