BARRY LYNDON/ STANLEY KUBRICK, 1975)

El film, dirigido por Stanley Kubrick está basado en la novela satírica del escritor inglés William Thackeray: Las memorias de Barry Lyndon. Es la narración lineal de las aventuras de un aventurero irlandés en el siglo XVIII, Redmond Barry, en su ascenso a la riqueza y el poder, y luego su caída.

Redmond Barry está enamorado de su prima, quien a su vez tiene un pretendiente de la guardia militar. En un duelo entre ambos, resulta herido el oponente de Lyndon, y éste lo cree muerto y huye del pueblo para iniciar un viaje de aventuras, triunfos y, finalmente, el fracaso.

Se enrola en el ejército inglés y cambia de bando durante la guerra de los siete años, siempre en busca de acomodo y bienestar. En sus correrías acude al juego y obtiene mediante triquiñuelas ganar buen dinero. Su viaje de aventuras lo lleva a casarse con una mujer de la nobleza, Lady Lyndon, viuda y de próspera situación económica.

Los enfrentamientos con su hijastro lo conducen a un duelo con pistolas en el resulta vencedor el hijastro, a causa de la liberalidad que Lyndon concede a su oponente.

La conclusión que expone Kubrick no ofrece la muerte del protagonista sino su caída en la pobreza y la ignominia, mientras que Lady Lyndon firma las órdenes de pago para su marido y éste las acepta sumisamente.

En esta película de Kubrick se aprecia el cuidado del director por el detalle: en el atuendo de los personajes, en las locaciones utilizadas para situar las escenas del relato, en la iluminación de los interiores. Una escena se desarrolla en la terraza de la mansión de Lady Lyndon, cuando el conquistador seduce a la viuda. En un tono romántico y con una apreciable lentitud de la cámara, teniendo el fondo musical de Schubert, se pacta el matrimonio que será su último triunfo y el camino definitivo a la desgracia.
La música que se empleó fue el resultado de la recopilación de composiciones de distintas épocas y estilos. Haendel es el guía de la historia, con la Sarabanda que aparece recurrentemente en el desarrollo del filme. También escuchamos música tradicional irlandesa y música de Mozart y de Schubert, de la que podemos destacar el segundo movimiento de su Trío para piano, opus 100. Hasta la cavatina de El Barbero de Sevilla, de Rossini, se presenta para darle un tono festivo a algunas escenas.

Una hermosa obra fílmica de época, de Stanley Kubrick, muestra de su talento como lo hizo en películas anteriores.

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Respuestas a esta discusión

¡No hay duda, Alejo; eres un extraordinario cinéfilo!

Lo confirmo y lo festejo...

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Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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