Encuentro con La Diva de América
-Tita, Tita, llévame a ver a Libertad, por favor, quiero ver a Libertad.
Con esas palabras me despertó mami esa mañana de sábado hace como 30 años. Es que escuchó en la radio que la cantante argentina Libertad Lamarque llegaba a Puerto Rico, casi a sus 80 años de edad, para dar un concierto en el Gran Teatro Yagüez, en mi ciudad de Mayagüez.
Y cómo decirle no a mami, si crecí a los efluvios de: - Como un pajarito quisiera volar, como un pajarito quisiera cantar, como un pajarito que de rama en rama canta esta canciónnnnnnnn.
Crecí escuchando sus historias y viendo películas de esa diva que el mundo clamaba, y mami, que era tan linda como ella, cantaba como ella, y hacía espectáculos en su colegio imitándola.
Esa noche llegamos al teatro temprano, nos colocamos en el tercer palco, al lado del corredor que daba la los camerinos y vestidores. Casi podíamos tocarla desde el balcón. Todo fríamente calculado. Jamás había visto a Carmiña tan excitada, tan emocionada, con un brillo especial en los ojos. Pienso que sería el mismo brillo de sus quince años enamorada por primera vez.
Durante todo el espectáculo mami cantó con Libertad, enterrándome sus uñas en el muslo de tanta emoción contenida. Y una vez terminado el show y entregadas las flores a la diva, mami se levantó como un resorte y se me perdió detrás de las cortinas del palco por los corredores oscuros. Temí por ella, que se enredara en la cablería oculta en los pasillos, que cayera redonda por la prisa, que no encontrara el camerino de la cantante. A sus casi ochenta años no estaba para esas carreras.
La seguí rápidamente, no la veía en la oscuridad, fui abriendo puerta por puerta los camerinos a mi paso. Sorprendía a los músicos en calzoncillos, a ninfas acompañantes quitándose las libras de maquillaje del rostro, uuuuhhhhh, perdón, perdón, perdón…
Ahhhh, al fin encontré el espacio de la Diva, y allí estaba mami, mirándole los ojos a Libertad, tocándole los brazos, diciéndole cuanto la admiraba, que bella aún estaba, que alegría poder conocerla personalmente, cuantos recuerdos guardaba en su alma,- me sé todas tus canciones, vi todas tus películas, lloré contigo, reí contigo- , todo en un remolino de emociones contenidas por más de 70 años de vida en una isla que vivió los éxitos de esa artista que logró entrar a todos los corazones de los hispanoamericanos en el mundo entero.
Traté de despegar a mami de los brazos de Libertad, pero para mi sorpresa, Libertad me lo impidió. Juraría que vi brotar lágrimas de sus ojos. Cuando finalmente se separaron, fue con un gran beso en las mejillas agradecida de ese inmenso amor y admiración en la distancia.
De regreso a casa una extraña paz, un silencio profundo….y juro que un vaho de recuerdos rondaba entre nosotras en esa noche tibia de canciones contenidas en el corazón.
- Como un pajarito quisiera volar…….
Carmen Amaralis Vega Olivencia
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