DE AROMAS Y SABORES

Sé que desde ese instante
dejaré de percibir ese aroma,
el que me embriaga,
el agridulce de las naranjas.
Sé que las violetas me mirarán entristecidas
y no volveré a tener el delicado olor
que se derrama de sus pétalos tiernos
sobre las angustias de mi alma.
Algo me dice que podré volar
a lejanos cielos,
cumbres milagrosas,
castillos de cristales fluorescentes.
Si, sé que ese ángel mío estará a mi lado,
se fundirá con mi espíritu,
lo acariciará.
Pero algo me duele,
Me duele mucho no poder presenciar
el rojo de mis atardeceres
en el Caribe que amo tanto.
No podré olfatear las naranjas
ni las guayabas maduras.
Pero algo me conmueve.
Me conmueve no llevarme conmigo
los retratos de amores.
De los muchos amores que adornaron mi vida
con el dulce aroma de la felicidad.

Carmen Amaralis Vega Olivencia

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Comentario

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Comentario de Carmen Amaralis Vega Olivencia el jueves

Muchas gracias Manuel , querido amigo, bendiciones, Amaralis


PLUMA ZAFIRO
Comentario de MANUEL ANTONIO IBARRA ACOSTA el miércoles

Excelentes versos mi apreciada poetisa Carmen Amaralis. Felicitaciones desde la distancia.

Comentario de Carmen Amaralis Vega Olivencia el martes

Carlos Eduardo, así es, muchas gracias por tu presencia en mis letras, bendiciones, Amaralis


PLUMA MARFIL
Comentario de Carlos Eduardo Lamas Cardoso y C el martes

Amaralis,

un poema con aires de tristeza por lo venidero, pero con agradecimiento por lo vivido.

Saludos y bendiciones!

Comentario de Carmen Amaralis Vega Olivencia el martes

Mi muy hermosa niña bañada de luz, tus palabras son tan hermosas como tu alma, muchas gracias por dejarme ese sabor a belleza de la vida, amiga, Dios te siga bendiciendo, Amaralis


PRESIDENTE HONORARIO
Comentario de Aimee Granado el lunes


Hay vidas que no solo se viven, se perfuman. Y la tuya deja en el aire una estela que no se disipa, hecha de instantes que supieron a fruta madura, a tardes encendidas, a caricias invisibles que tocaron el alma sin hacer ruido.

Gracias por haber sembrado belleza en lo cotidiano, por enseñarnos que incluso lo más sencillo puede volverse eterno cuando se mira con el corazón abierto. En cada recuerdo que compartiste habita una luz serena, una forma de amar que no se aferra, pero tampoco se pierde.

Gracias por tu manera de sentir el mundo, tan honda y tan suave, como si cada emoción fuera una flor que se entrega sin miedo al viento. Nos dejas más que memorias: nos dejas una sensibilidad despierta, una forma distinta de abrazar la vida, incluso en la despedida.

Y aunque haya ausencias que duelan en silencio, también queda esa certeza tibia de que todo lo vivido contigo sigue respirando en quienes te leímos, en quienes te sentimos. Porque hay presencias que no se van: se transforman en un murmullo dulce que acompaña para siempre.

Ando revisando  cada texto  para corroborar las evaluaciones y observaciones del jurado, antes de colocar los diplomas.

Gracias por estar aquí compartiendo tu interesante obra.

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