Era tanto mi amor

que al verla me enloquecía

era una hermosa flor

que sin ningún temor

en mis brazos se dormía.

Sus labios de cerezo

me hacían alzar vuelo

en su cuerpo me sentía preso

y entre dulces besos

subíamos al cielo.

Era una chica tan bella

que  nadie se podía  resistir

a donde pasaba  dejaba  huella

como una resplandeciente estrella

cuando en el rió se comienza a desvestir.

Como olvidar su encanto

ella era mi inspiración

sus labios de amaranto

se abrían  cada vez tanto

que lloraba de pasión.

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