TODO SE LO LLEVÓ EL TIEMPO
Navidad tan esperada
por mi alma.
Mi niñez arropada
por el amor de mi madre;
ella fue quien hizo
de mis navidades
una senda de ilusiones.
Recuerdo ese mantel bordado
con el pastel navideño
y el puré de manzanas.
Mi madre solitaria
pues mi padre ya no estaba.
El minutero del tiempo
se llevó mis luces de bengala
que hacíamos brillar
jugando con mi hermana.
Se llevó mi muñeca holandesa,
la de piel de porcelana,
y rubias trenzas,
se llevó mis cuentos.
Todo se lo llevó el tiempo,
menos el dulce recuerdo
de la bondad de mi madre.
Y en mi precaria casa
se oían villancicos
que nunca faltaban.
Ya mi madre ha partido
por el largo camino
de los tristes,
y no habrán navidades
como aquellas de antaño.
Mi hogar pueblerino
se perdió con los años,
mi casita sencilla,
la de las risas y llantos.
Mamá, hoy sólo siento tu ausencia,
se acerca otra navidad
mas tú te llevaste mi infantil alegría
y mi inocencia.
INGRID ZETTERBERG
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Querida Ingrid,
tu poema llega como un eco de aquellas Navidades que no se olvidan porque se guardan en el alma. Has tejido, con delicadeza y verdad, un homenaje a tu madre, a esa “senda de ilusiones” que ella construyó para ti, incluso en la ausencia de tu padre, incluso en la precariedad que la vida a veces impone.
Me conmueve cómo nombras los detalles que son universales en su intimidad:
el mantel bordado, el puré de manzanas, las luces de bengala que brillaban junto a tu hermana, la muñeca holandesa de trenzas rubias…
Esos objetos no son solo recuerdos, son reliquias del afecto, pruebas de que el amor sobrevive al paso del tiempo, aunque todo lo demás se lo lleve.
Y en medio de esa nostalgia, brilla la bondad de tu madre —lo único que el tiempo no pudo arrebatar—.
Esa figura serena y sola, que llenaba la casa de villancicos y de calor, hoy se ha marchado por “el largo camino de los tristes”, y contigo queda el vacío que deja una “infantil alegría” perdida, una “inocencia” que ya no vuelve.
Has escrito, Ingrid, un poema-dolor y poema-luz.
Porque aunque el hogar pueblerino se perdió, aunque la casita sencilla ya no resuena con las mismas risas y llantos,
tú has convertido esa ausencia en versos que abrazan lo que fue,
en memoria activa, en agradecimiento escrito.
La Navidad, después de todo, también es eso:
recordar a quienes nos dieron amor, y seguir cantando, aunque sea desde la melancolía, los villancicos que nunca faltaron.
Gracias por compartir esta oración laica llena de fe en el afecto.
Tu voz honra a tu madre, y al mismo tiempo consuela a todos los que, como tú, guardan una Navidad antigua en el corazón.
Que esta próxima Navidad, aunque duela, te encuentre escribiendo para que el silencio no lastime,
y recordando que, a veces, lo que el tiempo se lleva, la poesía lo devuelve en forma de eternidad.
Con un abrazo navideño,
Natuka Navarro – Luna Poetiza
Escribo para que el silencio no duela. 🕯️🎄
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Gracias querida Natuka por interpretar en esa forma tan bella mis versos y dejarme tan extensa explicación de lo que yo dejo entrever en mis letras. Un abrazo con mi cariño.
hermosas letras Ingrid
Gracias Edith por apreciar mis versos. Saludos.
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