Navidad, tiempo de amor y de nostalgia.
Llueve alegría sobre el alma,
pero también la nostalgia se derrama
y va pintando los recuerdos
con los colores de un tiempo que se fue.
Se encienden las bombillas, despierta el belén, y los instantes de infancia
vuelan hacia mí,
suaves como mariposas encendidas
de un ayer que murmuraba felicidad.
Veo a mi madre junto al pavo humeante, derramando ternura en cada rincón; y a mi padre,
con su voz llena de fe,
alzando con mis hermanos villancicos al cielo,
hilando ternura y devoción.
Hoy la nostalgia me abraza, pues padre y madre ya no están; pero su cariño sigue vivo,
como una estrella que nunca deja de brillar.
Y cuando celebro la Navidad cada año,
sé que allá en el cielo celebran conmigo,
sonriéndome desde su eternidad,
siguiendo mis pasos suaves
en mi mesa familiar.
Las bengalas alegres de la Navidad encienden esta mezcla de sonrisas y lágrimas. Celebro la magia viva de la Navidad florida,
pero lloro la certeza de que aquella Navidad de mi ayer,
la Navidad de la infancia dulce y serena,
con mi padre, madre y hermanos,
tan pura, tan nuestra,
ya no volverá.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
Etiquetas:
Amiga la Navidad del pasado era todo un encuentro de familias, y de recuerdos,
hoy la cosa ha cambiado, se nos ha metido un abeto, unas flores de pascuas,
un papa noel, y solo los establecimientos, y los más mayores montan un belen,
en casa, los jovenes, estan deseando estas fechas para irse de juerga.
en fin todo cambia...¿y como sera el mañana.?
Edith, es un abrazo hecho memoria. Tiene la delicadeza de una oración susurrada y la hondura de quien sabe que la Navidad no es solo luz: es también ese temblor donde el amor y la ausencia duermen juntos.
La imagen de la lluvia —alegría y nostalgia mezcladas— abre un clima perfecto para todo lo que sigue: un corazón que se ilumina mientras se quiebra un poquito. Y luego, las escenas familiares… qué bien escogidas: tu madre derramando ternura en cada gesto, tu padre cantando con fe, los hermanos entrelazados por los villancicos. Son recuerdos narrados no como quien mira atrás con distancia, sino como quien toca, todavía tibio, aquello que fue hogar.
La transición hacia la ausencia es suave y respetuosa. No dramatizas, no te lamentas: abrazas la realidad con esa madurez dolorosa que solo da el amor que persiste a pesar de la pérdida. Y la imagen de ellos “celebrando contigo desde su eternidad” es bellísima: no destruye la nostalgia, la dignifica.
Tal vez lo que más conmueve es la sinceridad final: reconocer que esa Navidad primera, la pura, la de infancia, no volverá… y aun así, celebrar hoy la magia viva, aunque duela. Eso es valentía sentimental. Eso es poesía verdadera.
Gracias por compartir que ilumina y toca. Un abrazo lleno de tinta y gratitud. Natuka
https://natukanavarro.com/wp-content/uploads/2025/12/Navidad-de-mi-...
¡Qué bonito! Edith, tienes un corazón de oro para escribir. Felicitaciones.
Gracias por comentar Arnoldo y tiens mucha razón ,nostros la vivmos en casa igualk con miespos e hijos, rezando frente al pesebre,con cena, con amor, aunque se extraña a los padres y hermanos que se fueron.
Gracias Natuka
Ingrid solo escribo lo que vivi con amor en mi infanci querida y aprovecho para darte un abarazo por navidad ando delicada y me nace desearte todo el bien del mundo.
la luz festiva que aún brilla en el presente, y por otro, la melancolía inevitable por aquello que quedó atrás. Edith Elvira Colqui Rojas logra capturar ese contraste entre la alegría vibrante de las bengalas y la herida suave del recuerdo hermosas letras
© 2025 Creada por Aimee Granado Oreña-Creadora.
Con tecnología de
Insignias | Informar un problema | Política de privacidad | Términos de servicio